Es viernes por la tarde. Tienes planes. Te estás vistiendo y de repente lo ves: el dobladillo de tu pantalón favorito está descosido y cuelga tristemente. El drama. La tragedia. El fin del mundo.
Tranquila, respira. Esto tiene solución y no, no necesitas cancelar tus planes ni cambiarte de ropa. Con 10 minutos, una aguja y un poco de hilo, puedes arreglar ese dobladillo y salir por la puerta como si nada hubiera pasado.
Este es probablemente el arreglo de costura más común y más útil que existe. Una vez que lo domines, te sentirás como una superheroína cada vez que se te descosa algo. Vamos allá.
Lo que necesitas (seguro que lo tienes en casa)
🧵 Aguja: De tamaño medio, que no sea ni muy gruesa ni muy fina
🪡 Hilo: Del color más parecido a la prenda (si no tienes exacto, mejor más oscuro que más claro)
✂️ Tijeras: Para cortar el hilo
📍 Alfileres: Opcional, pero ayudan mucho
💡 Buena luz: Fundamental para no acabar con los ojos bizcos
¿No tienes kit de costura? En cualquier bazar o supermercado venden kits básicos por 2-3 euros. Es una de esas compras que haces una vez y te salva la vida mil veces. Tenlo siempre en casa.
Antes de empezar: prepara el terreno
No te lances a coser como loca. Dos minutos de preparación te ahorrarán frustración y un resultado chapucero.
- Examina el daño: ¿Se ha descosido un trozo pequeño o todo el dobladillo? ¿El hilo original sigue ahí o ha desaparecido?
- Coloca la prenda en plano: Sobre una mesa, la cama, tus rodillas… donde puedas trabajar cómoda.
- Dobla el bajo como estaba: Fíjate en la marca del pliegue original y vuelve a colocarlo en su sitio.
- Sujeta con alfileres: Pon un alfiler cada 3-4 centímetros para que no se mueva mientras coses.
Si el dobladillo se ha descosido porque el hilo se rompió pero la tela está bien, perfecto. Si la tela está deshilachada o rota, el arreglo será un poco más complejo, pero también se puede hacer.
Paso 1: Enhebra la aguja (el primer boss)
Sí, enhebrar la aguja puede ser lo más difícil de todo el proceso. Especialmente si tienes prisa y los nervios no ayudan. Mis trucos:
- Corta el hilo en diagonal: Un corte limpio y en ángulo es más fácil de pasar por el ojo de la aguja que un corte recto deshilachado.
- Moja ligeramente la punta: Con saliva o agua. Ayuda a que las fibras se junten.
- Lleva el hilo a la aguja, no al revés: Sujeta la aguja quieta y mueve el hilo hacia ella.
- Buena luz, ¿recuerdas?: Ponte cerca de una ventana o enciende la linterna del móvil.
Una vez enhebrada, corta un trozo de hilo de unos 50-60 centímetros. Ni muy corto (tendrás que reenhebrar a mitad) ni muy largo (se enredará). Haz un nudo en uno de los extremos.
Paso 2: La puntada escondida (tu nueva mejor amiga)
Existen muchas formas de coser un dobladillo, pero la puntada escondida es la reina. ¿Por qué? Porque apenas se ve desde fuera. El resultado parece profesional aunque lo hayas hecho en el baño cinco minutos antes de salir.
Cómo hacerla:
- Empieza por dentro: Introduce la aguja desde el interior del dobladillo (la parte que no se ve) hacia afuera. El nudo quedará escondido.
- Pilla un hilito de la tela exterior: Justo encima de donde has salido, engancha apenas 1-2 hilos de la tela del pantalón. No atravieses toda la tela, solo la superficie.
- Vuelve al dobladillo: Mete la aguja en el pliegue del dobladillo, avanza medio centímetro por dentro y saca.
- Repite: Pilla otro hilito de la tela exterior, vuelve al dobladillo, avanza, saca. Y así sucesivamente.
El ritmo es: dobladillo → tela exterior (poquito) → dobladillo → tela exterior (poquito). Como un zigzag muy discreto.
💡 Truco pro: Si nunca has hecho esta puntada, practica primero en un trapo viejo. Tres minutos de práctica te darán mucha más seguridad.
Paso 3: Remata como una profesional
Tan importante como empezar bien es terminar bien. Un mal remate hace que todo el trabajo se deshaga en dos días.
Cómo hacer un nudo final seguro:
- Cuando llegues al final de la zona descosida, da una última puntada pero no tires del hilo del todo.
- Pasa la aguja por el bucle que se forma y tira. Ya tienes un nudo.
- Repite: otra puntada pequeña, otro nudo. Dos nudos son más seguros que uno.
- Corta el hilo dejando un rabito de medio centímetro (si cortas al ras, se puede deshacer).
Quita los alfileres, dale la vuelta a la prenda y admira tu trabajo. Si has seguido los pasos, desde fuera apenas se verá nada. Como magia.
¿Aún más prisa? La solución de emergencia
Vale, a veces ni siquiera tienes 10 minutos. Tienes 2. Para esos casos de emergencia absoluta, existe la cinta termoadhesiva para dobladillos.
Es una cinta que se coloca entre las dos capas de tela y se activa con el calor de la plancha. En 30 segundos tienes el dobladillo “pegado”. La venden en mercerías y en algunos supermercados.
⚠️ Aviso: La cinta es una solución temporal. Aguanta bastante, pero no es tan duradera como coser. Úsala para emergencias y cuando tengas tiempo, cose de verdad.
Errores típicos que debes evitar
❌ Usar hilo de diferente color “porque no se nota”: Se nota. Siempre se nota. Mejor esperar a tener el color correcto.
❌ Coser con puntadas muy largas: Queda feo y se deshace antes. Mejor puntadas cortas y regulares.
❌ Atravesar toda la tela exterior: Las puntadas se verán por fuera. Engancha solo la superficie.
❌ Tirar demasiado del hilo: La tela se frunce y queda raro. Cose con tensión suave.
❌ No hacer nudo final: En tres días estás igual que al principio. Siempre remata.
Cuándo sí o sí debes llevarlo a una profesional
Este tutorial es perfecto para descosidos sencillos. Pero hay situaciones donde es mejor dejarlo en manos expertas:
- La tela está muy dañada: Si está rota, deshilachada o el agujero es grande, necesita un arreglo más complejo.
- Es una prenda delicada: Seda, encaje, tejidos finos… mejor no arriesgarse.
- Quieres cambiar el largo: Acortar o alargar un dobladillo requiere cortar y eso ya es otra historia.
- Es un bajo de pantalón de vestir: Si quieres un acabado perfecto e invisible, el trabajo profesional merece la pena.
“Saber coser un dobladillo es como saber cambiar una rueda: ojalá no lo necesites nunca, pero cuando lo necesitas, te alegras mucho de saber hacerlo.”
¿Prefieres que lo haga yo?
Si la costura no es lo tuyo o simplemente no tienes tiempo, en mi taller hago arreglos y reparaciones de todo tipo. Dobladillos, cremalleras, ajustes de cintura, parches… Devuelvo a la vida prendas que parecían destinadas al fondo del armario.
Los arreglos suelen estar listos en 24-48 horas y los precios son mucho más económicos de lo que imaginas. A veces merece más la pena arreglar que comprar nuevo.